Responsabilidad penal de las empresas

delitos de empresa

La Comisión de Derecho está recabando opiniones sobre si la legislación relativa a la responsabilidad penal de las empresas puede mejorarse, y de qué manera, para que capte y castigue adecuadamente los delitos cometidos por las empresas y sus directores o altos directivos.
Tras la publicación de nuestro documento de debate sobre este proyecto, hemos anunciado una serie de eventos en los que la Comisión de Derecho debatirá algunas de las preocupaciones más acuciantes en relación con la ley de responsabilidad penal de las empresas, y las opciones de reforma. Reuniremos paneles de expertos en la materia para debatir los puntos y responder a las preguntas de los asistentes. Si está interesado en asistir a uno de estos eventos, haga clic en los enlaces correspondientes para expresar su interés en asistir.
Todos los eventos tendrán lugar en forma de seminarios web a distancia. Se prevé que el profesor Penney Lewis, comisario de derecho penal, o la profesora Sarah Green, comisaria de derecho mercantil y común, y miembros del equipo del proyecto intervengan en cada evento.

ejemplos de delitos empresariales

Mientras continúa la consulta de la Comisión de Derecho sobre la reforma de la ley relativa a la responsabilidad penal de las empresas, Clifford Chance examina los argumentos a favor de la reforma y se pregunta si se ha exagerado la necesidad de un cambio en la ley.
Lanzada el mes pasado, la última consulta de la Comisión de Derecho sigue a una convocatoria de pruebas de 2017 del Ministerio de Justicia en relación con las propuestas de reforma de la responsabilidad de las empresas por delitos económicos. Los resultados de esta consulta no fueron concluyentes, lo que llevó al Ministerio de Justicia a pedir a la Comisión Jurídica que recogiera el testigo y recabara opiniones sobre si la legislación relativa a la responsabilidad penal de las empresas puede mejorarse, y de qué manera, para que recoja y castigue adecuadamente los delitos cometidos por las empresas y sus directores o altos directivos.
Algunos críticos del estado actual de la ley apuntan al principio de identificación. En términos generales, se trata del medio más común para establecer la responsabilidad penal de una empresa, a falta de una legislación que cree expresamente esta responsabilidad para determinados delitos. El principio establece que, cuando la comisión de un delito puede atribuirse a un individuo o grupo de individuos que son la mente y la voluntad directivas de una empresa, la empresa también puede ser responsable penalmente del delito, ya que los actos de una mente y voluntad directivas se consideran actos de la empresa.

causas de la delincuencia empresarial

Para nuestra revisión comparativa de la responsabilidad penal de las empresas, examinamos la posición de las empresas en 24 jurisdicciones y evaluamos los riesgos a los que se enfrentan en cada una de ellas. Nuestro estudio ha puesto de manifiesto una serie de temas y cuestiones clave que se plantean a las empresas independientemente de su ubicación.
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¿cuándo se puede considerar que una empresa es responsable de un acto delictivo o de una omisión?

Los sistemas de responsabilidad empresarial mal diseñados o inexistentes pueden imposibilitar la aplicación de las leyes de forma eficaz y dar lugar a profundas injusticias para las personas o entidades que buscan responsabilidad y reparación de las infracciones[2].
Normalmente, las empresas son consideradas responsables cuando los actos y omisiones, así como el conocimiento y la intención de sus empleados o socios comerciales, pueden atribuirse a la corporación. Pero, de nuevo, los países adoptan una gran variedad de enfoques para esta atribución. Éstos varían desde el enfoque global de la responsabilidad objetiva hasta los que examinan la cultura corporativa y los sistemas de gestión de la entidad para determinar si éstos ignoraron, toleraron o fomentaron la actividad delictiva[1].
Según este criterio, sólo pueden atribuirse a la empresa los «actos de una persona de alto nivel que represente la «mente y voluntad de control» de la empresa»[3]. Este enfoque tiene sus raíces en el derecho inglés. En un caso fundamental, Tesco Supermarkets Ltd contra Nattrass [1972] AC 153, la Cámara de los Lores consideró que el gerente de una tienda no formaba parte de la «mente directiva» de la empresa y, por tanto, su conducta no era atribuible a la empresa.

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