Funciones constitucionales del rey

Monarquía absoluta

En el siglo XXI, las monarquías siguen siendo partes fundamentales de varios países democráticos de Europa, incluido el Reino Unido. En un nuevo libro, editado por el fundador de la Unidad, Robert Hazell, y Bob Morris, colaboradores de toda Europa consideran el papel constitucional y político de la monarquía, sus poderes y funciones, cómo se define y regula, las leyes de sucesión y las finanzas reales, las relaciones con los medios de comunicación, su popularidad y por qué perdura.
La monarquía tiene una larga historia en Europa, siendo la forma de gobierno predominante desde la Edad Media hasta la Primera Guerra Mundial. A principios del siglo XX, todos los países de Europa eran monarcas, con sólo tres excepciones: Francia, Suiza y San Marino. Pero a principios del siglo XXI, la mayoría de los países europeos habían dejado de ser monarquías, y tres cuartas partes de los Estados miembros de la Unión Europea son ahora repúblicas. Esto ha llevado a la suposición teleológica de que, con el tiempo, la mayoría de las democracias avanzadas se convertirán en repúblicas, como la forma más elevada de gobierno democrático.

Monarquía constitucional

El Rey se reúne semanalmente con el Primer Ministro, habla regularmente con los ministros y secretarios de Estado, firma todas las nuevas leyes del Parlamento y los decretos reales y ratifica (como parte del Gobierno) los tratados internacionales. En la apertura del Parlamento, el tercer martes de septiembre, pronuncia el Discurso del Trono, en el que el gobierno anuncia sus planes para el próximo año parlamentario.
La Constitución exige que el monarca nombre, destituya y haga jurar a todos los ministros y secretarios de Estado del Gobierno. En vista de esta función constitucional, y a petición de la Cámara, el Rey puede ser informado de todas las novedades del proceso de formación.

Diez deberes del rey

La institución de la monarquía en Tailandia es, en muchos sentidos, única, y a menudo difícil de comprender por los forasteros. No sólo tiene una historia que se remonta a más de setecientos años, sino que también ha logrado conservar su relevancia y vitalidad en el mundo contemporáneo. Aunque la monarquía en su forma absoluta terminó en 1932, la institución sigue inspirando un profundo respeto universal y sirve de elemento unificador del país.
El amor y la reverencia que el pueblo tailandés siente por su Rey tiene sus raíces en actitudes que se remontan a los primeros días de Tailandia como nación y en algunos de los gobernantes del pasado que siguen sirviendo como modelos de realeza.
La monarquía tailandesa ha sido un pilar de la estabilidad en Tailandia. El sentido de la identidad tailandesa está estrechamente ligado a la monarquía, una institución que se remonta a más de 700 años. La institución, a día de hoy, sigue desempeñando un papel unificador y simboliza la unidad de las comunidades tailandesas.
El hecho es que la monarquía ha estado y está siempre por encima de la política. Es el principal pilar espiritual de la sociedad tailandesa, una fuerza unificadora que une a todos los tailandeses, independientemente de sus creencias políticas. Como tal, no puede permitirse tomar partido en ningún conflicto político. Por lo tanto, argumentar que el propio Rey o la familia real tailandesa han estado interfiriendo en la política es claramente engañoso y muy inapropiado.  En una monarquía constitucional, Su Majestad el Rey tiene un poder y unas responsabilidades pro forma, tal y como prescribe la Constitución. Por lo tanto, en el ejercicio de esta función, siempre es consciente de su papel no político. Por ejemplo, al nombrar a los administradores del país, es necesario que haya una persona que firme dichas proclamaciones. En definitiva, cabe destacar que Su Majestad siempre ha ejercido sus prerrogativas en virtud de tres poderes discrecionales que comprenden «el derecho a ser consultado, el derecho a alentar y el derecho a advertir», al tiempo que se adhiere estrictamente a la letra y el espíritu de la Constitución.

Ejemplos de monarquía constitucional

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La sucesión de los monarcas es en la mayoría de los casos hereditaria, construyendo a menudo períodos dinásticos. Sin embargo, son posibles las monarquías electivas y autoproclamadas. Los aristócratas, aunque no son inherentes a las monarquías, a menudo sirven como reserva de personas de las que sacar al monarca y llenan las instituciones constitutivas (por ejemplo, la dieta y la corte), lo que da a muchas monarquías elementos oligárquicos.

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