Derechos de adquisición preferente

Derechos preferentes vs. antidilución

También conocidos como derechos de tanteo o simplemente de preferencia, los derechos de tanteo son los derechos a tener preferencia en la adquisición de acciones adicionales de cualquier opción de compra de acciones que posea actualmente un inversor. En general, los derechos de este tipo permiten al inversor comprar una cantidad igual al número de acciones que posee actualmente. Una opción de compra de este tipo está asociada a la adquisición de nuevas acciones que acaban de salir a la venta, y no de acciones que llevan algún tiempo en el mercado.
La función real de los derechos preferentes varía de un país a otro, dependiendo de la normativa que califica este proceso de oferta de nuevas acciones a los inversores actuales. En algunos países, un accionista puede ejercer los derechos preferentes y realizar la compra antes de la oferta pública de las nuevas acciones. Otros países exigen que la oferta de las acciones se haga pública en primer lugar, pero permiten a los accionistas actuales emitir una orden de compra de las acciones durante un breve periodo de tiempo después de la oferta pública. Durante este periodo, cualquier orden realizada por un accionista actual tiene prioridad sobre las órdenes emitidas por inversores que no posean actualmente otras acciones del mismo título.

Transferencia de acciones con derecho de tanteo

Un derecho de tanteo, derecho de preferencia o primera opción de compra es un derecho contractual para adquirir determinados bienes de nueva creación antes de que puedan ser ofrecidos a cualquier otra persona o entidad[1] Proviene del verbo latino emo, emere, emi, emptum, comprar o adquirir, más la preposición inseparable pre, antes. El derecho a adquirir una propiedad existente con preferencia a cualquier otra persona suele denominarse derecho de tanteo.
En la práctica, la forma más común de derecho de tanteo es el derecho de los accionistas existentes a adquirir nuevas acciones emitidas por una empresa en una emisión de derechos, normalmente una oferta pública. En este contexto, el derecho de tanteo también se denomina derecho de suscripción o privilegio de suscripción[2] Es el derecho, pero no la obligación, de los accionistas existentes de comprar las nuevas acciones antes de que se ofrezcan al público. De este modo, los accionistas existentes pueden mantener su participación proporcional en la empresa y evitar así la dilución de las acciones[3]. En muchas jurisdicciones, los derechos de suscripción están previstos automáticamente por la ley, como en el Reino Unido, pero en otras jurisdicciones, sólo surgen si están previstos en los documentos constitutivos de la empresa correspondiente. En Estados Unidos, por ejemplo, es raro que las empresas que cotizan en bolsa concedan derechos de suscripción preferente a los accionistas, pero es habitual que las empresas que no cotizan en bolsa concedan derechos de suscripción preferente a los inversores de capital riesgo y de capital privado. La Unión Europea ha interpuesto un recurso de infracción contra España, alegando que la falta de derechos preferentes estatutarios en la legislación española viola la Segunda Directiva sobre Derecho de Sociedades[4].

Renuncia a los derechos preferentes

Los derechos preferentes se refieren al derecho que tiene el accionista de mantener su participación, dándole la posibilidad de comprar una participación proporcional en cualquier emisión adicional de acciones ordinarias en el futuro. Son los derechos que se conceden a determinados accionistas de capitalPatrimonio netoLos fondos propios son la participación residual de los accionistas en la empresa y se calculan como la diferencia entre el Activo y el Pasivo. El estado de los fondos propios en el balance detalla la variación del valor de los fondos propios desde el principio hasta el final de un período contable.Leer más en virtud de los cuales se les da la opción de comprar acciones adicionales de una empresa antes de que ésta se ofrezca a cualquier nuevo inversor. Se trata de los derechos de que disponen los accionistas actuales para mantener su proporción de propiedad de una empresa adquiriendo la parte proporcional de las emisiones adicionales de acciones de la empresa, garantizando así que la participación de los accionistas no se diluya aunque la empresa emita más acciones.

Cláusula de tanteo

Un derecho de tanteo, derecho de preferencia o primera opción de compra es un derecho contractual a adquirir una determinada propiedad de nueva creación antes de que pueda ser ofrecida a cualquier otra persona o entidad[1] Proviene del verbo latino emo, emere, emi, emptum, comprar o adquirir, más la preposición inseparable pre, antes. El derecho a adquirir una propiedad existente con preferencia a cualquier otra persona suele denominarse derecho de tanteo.
En la práctica, la forma más común de derecho de tanteo es el derecho de los accionistas existentes a adquirir nuevas acciones emitidas por una empresa en una emisión de derechos, normalmente una oferta pública. En este contexto, el derecho de tanteo también se denomina derecho de suscripción o privilegio de suscripción[2] Es el derecho, pero no la obligación, de los accionistas existentes de comprar las nuevas acciones antes de que se ofrezcan al público. De este modo, los accionistas existentes pueden mantener su participación proporcional en la empresa y evitar así la dilución de las acciones[3]. En muchas jurisdicciones, los derechos de suscripción están previstos automáticamente por la ley, como en el Reino Unido, pero en otras jurisdicciones, sólo surgen si están previstos en los documentos constitutivos de la empresa correspondiente. En Estados Unidos, por ejemplo, es raro que las empresas que cotizan en bolsa concedan derechos de suscripción preferente a los accionistas, pero es habitual que las empresas que no cotizan en bolsa concedan derechos de suscripción preferente a los inversores de capital riesgo y de capital privado. La Unión Europea ha interpuesto un recurso de infracción contra España, alegando que la falta de derechos preferentes estatutarios en la legislación española viola la Segunda Directiva sobre Derecho de Sociedades[4].

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