Delito de resultado cortado

cualquier daño o lesión que interfiera con la salud o la comodidad de la víctima

El corte de orejas es un acto de castigo físico[1] que se llevaba a cabo junto con la picota o la inmovilización en el cepo,[2][3] y a veces junto con castigos como la marca o las multas[2]. El castigo se describe en El jorobado de Notre-Dame, de Victor Hugo[4].
A veces, el recorte era un castigo independiente (como en el caso de William Prynne por difamación sediciosa),[5] en el que se cortaban las orejas de los delincuentes con una cuchilla. El corte de orejas era también un castigo secundario al de clavar las orejas de los criminales en la picota (con la intención de que los movimientos del cuerpo las arrancaran)[5] En 1538 Thomas Barrie pasó un día entero con las orejas clavadas en la picota en Newbury, Inglaterra, antes de que se las cortaran para liberarlo[6].
En Inglaterra, el corte de orejas era bastante raro, pero era más común en Guernsey[7]. Entre los casos más notables de corte de orejas en Inglaterra se encuentran el de Thomas Barrie en 1538, que supuestamente murió de un shock tras el corte de orejas,[6] y el de John Bastwick, William Prynne y Henry Burton en 1637[8]. En el siglo XVI, Enrique VIII modificó las leyes sobre vagabundeo para decretar que las primeras infracciones se castigarían con tres días en el cepo, las segundas con el corte de orejas y las terceras con la horca[9].

jurisprudencia sobre agresiones comunes

Artículo 1.     Esta ley se formula de acuerdo con la Constitución y a la luz de la experiencia concreta de China en la lucha contra la delincuencia y la realidad del país, con el fin de castigar el delito y proteger al pueblo.
Artículo 2.     Las tareas de la Ley Penal de la RPC son utilizar la lucha punitiva contra todos los actos delictivos para defender la seguridad nacional, el poder político de la dictadura democrática del pueblo y el sistema socialista; proteger la propiedad estatal y la propiedad colectiva de las masas trabajadoras; proteger la propiedad privada de los ciudadanos; proteger el derecho de la persona, los derechos democráticos y otros derechos de los ciudadanos; mantener el orden social y económico; y salvaguardar el buen progreso de la causa de la construcción socialista.
Artículo 3.     Todo acto que la ley considere explícitamente como delito será condenado y castigado por la ley, y todo acto que la ley no considere explícitamente como delito no será condenado ni castigado.

qué es ocasionar un daño corporal real

(1) Isabel, una empleada de hogar, entró en una casa de empeños con la intención de robar las joyas que había en ella. Sin embargo, descubrió que las joyas estaban en un cofre cerrado. Al no poder abrirlo, sacó el cofre de la tienda. ¿Qué delito cometió?
(3) Arthur, Ben y César discutieron con Glen mientras estaban en la casa de éste. Enfurecido, Arthur apuñaló repetidamente a Glen mientras Ben y César le inmovilizaban los brazos. ¿Qué circunstancia agravante, en su caso, concurrió en el asesinato de Glen?
(8) Zeno y Primo pidieron a Bert que les diera un croquis de la ubicación de la casa de Andy, ya que querían matarlo. Bert aceptó y les dibujó el croquis. Zeno y Primo condujeron hasta el lugar y mataron a Andy. ¿Qué crimen cometió Bert?
(10) El agente de policía vestido de civil preguntó a X dónde podía comprar shabu. X respondió preguntando al agente qué cantidad de droga necesitaba. Cuando le dijo, X se marchó, volvió al cabo de unos minutos con el shabu, se lo dio al agente y se llevó su dinero. X es
(11) El demandante X dijo en su demanda civil por daños y perjuicios que el demandado Y, empleando el fraude, le convenció para que comprara un vehículo defectuoso. Y interpuso una acción penal por difamación contra X por imputarle maliciosamente un fraude. ¿Prospera la acción si resulta que la demanda civil por daños y perjuicios era infundada?

directrices para la imposición de penas por daños corporales graves

La mayoría de las personas que pasan por nuestro sistema de justicia penal tienen graves necesidades de atención sanitaria. Tres de cada cinco presos estatales y reclusos condenados tienen un problema de abuso de sustancias. La mitad de los presos estatales y federales y dos tercios de los reclusos de las cárceles sufren graves problemas psicológicos o tienen antecedentes de enfermedades mentales. El abuso de sustancias y las enfermedades mentales contribuyen sin duda a la dificultad que tienen muchos individuos para escapar del sistema de justicia penal: dos tercios de los que salen de la cárcel volverán a ser arrestados en un plazo de tres años. Las cárceles y los centros penitenciarios ofrecen algunos servicios de tratamiento, pero ¿qué pasaría si aumentáramos el acceso al tratamiento en las comunidades, para que la gente pudiera obtener ayuda antes de meterse en problemas? Nuevas investigaciones demuestran que ofrecer un amplio acceso al tratamiento de estos problemas no sólo es compasivo, sino también una forma rentable de reducir los índices de delincuencia.
Una forma de aumentar el acceso a la asistencia es abrir más centros de tratamiento en todo el país. Las instalaciones existentes suelen funcionar al límite de su capacidad debido a la escasa financiación, de modo que quienes desean tratamiento no siempre pueden encontrar ayuda. Sam Bondurant, Jason Lindo e Isaac Swensen estudiaron qué ocurría con la delincuencia cuando se abrían o cerraban centros locales de tratamiento del abuso de sustancias. Dado que es probable que los centros estén situados en comunidades donde la necesidad es mayor, un simple análisis transversal podría mostrar que la presencia de un centro de tratamiento está correlacionada con mayores índices de delincuencia.    En lugar de ello, los autores examinaron los cambios en el tiempo dentro del condado en cuanto al número de centros y los índices de delincuencia. Esto les permitió ver si un cambio en el acceso al tratamiento conducía a un cambio en la delincuencia, después de controlar una variedad de otros factores que podrían afectar independientemente a la delincuencia (como las tasas de desempleo y el tamaño de la fuerza policial).

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