Articulos de la constitucion española

Día de la constitución española

La historia constitucional de España se remonta a la Constitución de 1812. Tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, unas elecciones generales en 1977 convocaron a las Cortes Constituyentes (el Parlamento español, en su calidad de asamblea constituyente) con el fin de redactar y aprobar la Constitución.
Entre los miembros elegidos de las Cortes se seleccionó un grupo de siete miembros para trabajar en un proyecto de Constitución que se presentaría al organismo. Estos fueron conocidos, según los medios de comunicación, como los “padres de la Constitución”. Estas siete personas fueron elegidas para representar el amplio (y a menudo, profundamente dividido) espectro político dentro del Parlamento español, mientras que el papel principal se le dio al entonces partido gobernante y ahora extinto Unión de Centro Democrático (UCD).
El escritor (y senador por designación real) Camilo José Cela pulió posteriormente la redacción del proyecto de Constitución. Sin embargo, dado que gran parte del consenso dependía de mantener la ambigüedad de la redacción, se aprobaron pocas de las reformulaciones propuestas por Cela. Una de las aceptadas fue la sustitución del arcaico gualda (“color de soldadura”) por el simple amarillo en la descripción de la bandera de España[cita requerida].

Constitución española 1978 resumen

LAS CONVENCIONES de varios Estados, habiendo expresado en el momento de adoptar la Constitución, el deseo, a fin de evitar la mala interpretación o el abuso de sus poderes, de que se añadan más cláusulas declarativas y restrictivas: Y como ampliando el terreno de la confianza pública en el Gobierno, se asegurarán mejor los fines benéficos de su institución.
SE RESUELVE por el Senado y la Cámara de Representantes de los Estados Unidos de América, en el Congreso reunido, con la concurrencia de las dos terceras partes de ambas Cámaras, que los siguientes Artículos sean propuestos a las Legislaturas de los diversos Estados, como enmiendas a la Constitución de los Estados Unidos, todos o cualquiera de los cuales, cuando sean ratificados por las tres cuartas partes de dichas Legislaturas, serán válidos a todos los efectos, como parte de dicha Constitución; a saber
ARTÍCULOS adicionales y enmiendas a la Constitución de los Estados Unidos de América, propuestos por el Congreso y ratificados por las Legislaturas de los diversos Estados, de conformidad con el quinto artículo de la Constitución original.

Constitución española de 1931

La historia constitucional de España se remonta a la Constitución de 1812. Tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, unas elecciones generales en 1977 convocaron a las Cortes Constituyentes (el Parlamento español, en su calidad de asamblea constituyente) con el fin de redactar y aprobar la Constitución.
Entre los miembros elegidos de las Cortes se seleccionó un grupo de siete miembros para trabajar en un proyecto de Constitución que se presentaría al organismo. Estos fueron conocidos, según los medios de comunicación, como los “padres de la Constitución”. Estas siete personas fueron elegidas para representar el amplio (y a menudo, profundamente dividido) espectro político dentro del Parlamento español, mientras que el papel principal se le dio al entonces partido gobernante y ahora extinto Unión de Centro Democrático (UCD).
El escritor (y senador por designación real) Camilo José Cela pulió posteriormente la redacción del proyecto de Constitución. Sin embargo, dado que gran parte del consenso dependía de mantener la ambigüedad de la redacción, se aprobaron pocas de las reformulaciones propuestas por Cela. Una de las aceptadas fue la sustitución del arcaico gualda (“color de soldadura”) por el simple amarillo en la descripción de la bandera de España[cita requerida].

Qué es la constitución española

El profesor B. Mirkine-Guetzevitch ha señalado que esto recuerda las tradiciones constitucionales de la Revolución Francesa, ya que la Constitución Francesa de 1791, Sección 6, establecía que “la nación francesa renuncia a hacer cualquier guerra con vistas a la expansión territorial y nunca empleará sus fuerzas contra la libertad de ningún pueblo”. 3 Political Quarterly (1932), p. 272.
Bajo esta Constitución brasileña de 1891, el Congreso tiene poder (Art. 34, par. 11) “para autorizar al Gobierno a declarar la guerra, cuando el arbitraje haya fracasado o sea impracticable”; y el Presidente tiene poder (Art. 48, par. 7) para “declarar la guerra y hacer la paz, bajo las disposiciones del Artículo 34, parágrafo 11”. Serie Derecho y Tratados Panamericanos, No. 5 (1927), pp. 10, 15. La Constitución de Uruguay de 1918 (Art. 79, par. 18) otorga al Presidente la facultad de declarar la guerra, previa resolución de la Asamblea General, si el arbitraje es imposible o ha fracasado.